Durante la travesía camino descalza
el fuego se aproxima
turbando la naturaleza rigor mortis
y la sombra es la cascada grácil
del pensamiento oculto
como una lagrima que no se siente mas
por su desmesura,
entonces se torna el viento contra el monstruo
-profana nube furiosa,
irritada retorna a mi
y espera liberarse desde los puñales.
Yo le enseñe la cama de clavos
desde donde salte ese domingo
por ser esclava de la anatomía
y no escuchar la música,
esperaba estrecharla entre las esquinas
cristalizando siempre la atmósfera,
el monóxido y las funerarias nos defraudan siempre
pudriendo esa fruta carnosa y dulce.
jueves, 14 de junio de 2012
domingo, 10 de junio de 2012
MECANISMO N° 8
Egoísta: El asunto con los egoístas es que siempre traen consigo una pistola cargada, por si alguien en alguna ocasión desea un puesto a su lado.
SUSTANCIA
1. Sal, deja la puerta entre-abierta,
la tierra te acecha.
Permanece a la intemperie,
conserva tu criatura ordinaria
como el latido amplificado de la memoria.
2. Habita el peligro magnífico y hondo
desmitifica al amo.
Es marzo y el mar aguarda las cenizas
de otros continentes.
viernes, 8 de junio de 2012
REFORMA
Frecuentaba jadear con su mano apoyada
en mi garganta, apretada
como una gran soga áspera,
esa era la pólvora de la noche
fina y cóncava
cruel, como su dicha tranquila
cuando chillan las sirenas afónicas
y el parking esta muy solo
me miras y las extremidades pesan milenios
para detallar sus fracturas arácnidas
y el vidrio granizo, esplendido carnívoro del instante
me toma por la punta y dice
que este atenta a la metamorfosis.
sábado, 10 de marzo de 2012
RITO
Nunca estruje tu rostro contra mis dedos,
ni atravesaste laberintos minotauricos,
ni queme tu pecho con cenizas de hastío.
Vivir en las ruinas marginadas de la antigua Atenas
donde ninguna escultura marchita y monocroma
trata de articularse por si misma.
Al principio me la pasaba flotando
y las paredes me detenían:
estar fuera de todo/no conseguir la estantería perfecta.
Me limitaba a sonreír por falta de tantas cosas,
como la invisibilidad, la lluvia pegajosa
de un invierno seco y el amor.
Siempre tuve la afección involuntaria de los ojos colosales
y una tristeza tallada en la retina casi rosa
nunca tuve una intención de acero.
Pude diagramar bien las orillas de mi plexo
y mi tristeza es simple, armoniosa y densa,
se mueve como el petróleo
y se desarma como las bombas antiguas.
Avanzan los autos negros en líneas oblicuas
congregados todos por el fuego
y la desdicha de no poder edificar algo
que toque nuestra superficie y acaricie erizante
jueves, 1 de marzo de 2012
ENCOMIENDA
Abstente los fines de semana y los domingos vacíos
ve ágil, atento y disoluto
que no te aplaste la calle
hazlo desierto y raído
como si ya no te correspondiese el rostro
y el rostro fuese la memoria,
acecha al cazador.
No mires a la chica trepadora de tacos negros y piel cremosa
la hiedra hace entrever la juventud de sus piernas,
es mansa y dolorosamente adictiva,
parte apresurado, breve/en diagonal
hasta encontrar la salida conveniente/la avenida hambrienta y desnuda.
Advierte las esquinas con manos que te nombran con ademanes
No des el corazón en tu puño,
atesora el aliento y un rayo de adversidad,
aunque te quiebres mata al arrebato
se violento y nítido
revívelo, lame su cuello mientras florece oportuno
como una ráfaga de insectos solo visibles por las noches,
luego al volver saca las cuentas
saluda a todos tus pecados insaciables.

martes, 7 de febrero de 2012
AGUJERO
He estado pulsando mis limites
como un ave de rapiña en la carretera cándida
que lleva al infierno.
Llegue a la cama
a dormir el sueño que siempre ostente
sudaba, el terciopelo se adhirió a la almohada
parte del musgo opalecente que contiene el peso
de mis costillas y mi lengua,
un cienpiés escala la cortina mustia de encajes.
El prestigio del motel
es muy simple
es desalmado,
no tiene constelaciones
solo goteras
y el estallido impávido de mi vecina,
juro que solo dice groserías cuando le aprietan el cuello,
se moja y escuchaba gruñir a las panteras negras
por la National Geographic.
Ayer sonó el teléfono.
La vida afuera se vuelve salvaje
remolinos de óxido metálicos,
un ave de rapiña muerta
mal presagio,
las diminutas pastillas que trae la peste consigo
y te hace beber manso.
Adentro espabilan las escaleras
recubiertas de alfombras que contienen polvos finos
esparcidos por la lujuria de la calle
y los zapatos de tantos transeúntes
cansados de serlo,
donde el lobo, el ano
y el pubis blasfeman
y hay carteles de neon gritando.

Foto: Guille Plottier
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